Los 4.300 kms. de longitud en que se extiende Chile, dan paso a una
rica diversidad climática y geográfica. Por el norte
el desierto con su clima seco y de lluvias escasas. En el centro los
valles y ciudades de clima mediterráneo y templado, con temperaturas
bajas en invierno y altas en verano. Y bien al sur, los lluviosos
bosques que albergan un clima estepárico frío, de tundra
y polar, con lluvias todo el año y fríos inviernos.
Es el clima mediterráneo de los valles centrales el que ha
sido extremadamente beneficioso para el cultivo de los berries, permitiendo
períodos de hasta seis meses de cosecha, uno de los lapsos
más extendidos en el mundo. Además, este tipo de clima
ha permitido un cultivo de berries de muy buena calidad y con un alto
rendimiento.